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Secuelas psicologicas covid 19

La crisis del Covid-19 ha sembrado buena parte de los problemas que tenemos actualmente. Si echamos la vista atrás en la historia, vemos que no son pocos los momentos en los que una situación excepcional ha provocado cambios, a pequeña y gran escala,: pandemias, hambrunas por malas cosechas, guerras; civiles y mundiales, todas ellas han dejado mella en la población y han condicionado fuertemente las vidas de las personas. Cambian las rutinas y se ponen todos los esfuerzos en adaptarse a la nueva situación, nuestras mentes y nuestros cuerpos funcionan como uno para hacer frente a las situaciones de crisis desde tiempos inmemoriales.

Pero, ¿qué pasa después de la crisis?

El efecto que puede tener en las personas vivir una situación de este tipo puede ser muy diverso, pero sobre todo tiene que ver con las vivencias que haya experimentado cada individuo y el impacto que ha tenido en su vida a lo largo del evento. De forma general se podría decir que, después de una época estresante, el cuerpo necesita un periodo de recuperación y de reestructuración en el que procesar e integrar los sucesos de una forma favorecedora para la adaptación del individuo.

Tiempo de recuperación

Este tiempo de recuperación puede verse en más situaciones, no solo las de tipo psicológico. En parte, se podría asemejar a cuando una persona, con un estilo de vida sedentario, se pone, sin ningún tipo de preparación previo, a hacer un ejercicio físico extremo. Bien, puede ser que esa persona consiga realizar esa acción en los mejores casos, pero ¿cómo creemos que puede sentirse al día siguiente? Probablemente tenga muchas molestias e incluso puede haber sufrido algún desgarro muscular. Lo más normal es que tarde unos días o semanas en recuperar su autonomía, si bien no le han quedado secuelas que requieran una atención especial.

Secuelas psicológicas

En situaciones de alerta, como las que se dan en una crisis, tenemos que poner en práctica toda una serie de circuitos que solo se activan cuando hay alguna situación que amenace nuestras vidas. En el caso de estas crisis en concreto, la activación se mantiene en el tiempo y no deja que los circuitos neuronales encargados del procesamiento de las vivencias funcionen con normalidad y lo hacen en modo “alerta”.

Por poner un ejemplo, pensemos en la persona que después de la primera ola (Covid-19) experimenta síntomas de ansiedad cuando, durante el pico de estrés de la crisis, no ha tenido ningún problema. En este caso es, perfectamente posible, que haya tenido que priorizar un tipo de procesamiento más enfocado a apagar fuegos y solucionar los problemas inmediatamente urgentes, y ha dejado de lado un cuidado; como puede ser un tiempo para sí mismo, ver y relacionarse con sus seres queridos y desarrollar sus actividades predilectas.

En cada caso, las secuelas y las necesidades del Covid-19 que se han dejado de lado pueden ser distintas, pero lo que sí es cierto es que todas las personas, más o menos, han tenido que poner a funcionar estrategias que nunca antes habían tenido que utilizar por la novedad de la situación, lo cual ha ocasionado un impacto en nuestro funcionamiento actual.

Lo que nos encontramos actualmente en las consultas

Durante estos meses recientes, en los cuales empezamos a oír hablar de vacunas y cada vez más conocidos y gente allegada está más cerca de estar protegido por el virus, parece que la situación está mejorando. Sin embargo, nos estamos encontrando con muchos pacientes, más que antes, que vienen a consulta y nada más entrar, en el primer contacto, nos dicen: “Desde el Covid-19 que…”. Este es un buen ejemplo del momento actual en el que nos encontramos, los pacientes vienen con necesidades relativas al tiempo de recuperación y a encajar lo sucedido en su funcionamiento actual.

Con la práctica psicológica, siempre trabajamos inicialmente con intención de normalizar la situación pero, en estos casos, y actualmente, sentimos aún más la necesidad de comunicar y transmitir el mensaje a los pacientes de que no están solos, lo que viven es algo perfectamente normal y deben buscar ayuda profesional. Igual que la persona que se pone a entrenar por encima de sus posibilidades no podrá caminar si no se enfoca en sus males, para que podamos funcionar como nos gustaría en nuestro día a día necesitamos nuestros recursos a punto, y entre ellos entra el procesamiento de las situaciones, tanto mental como emocionalmente.