Guión de vida. Reproduciendo patrones aprendidos

Cuántos de nosotros nos vemos envueltos en situaciones que nos recuerdan a experiencias vividas. Estas experiencias se encuentran normalmente en los ámbitos más importantes de nuestra vida: las relaciones personales con nuestros allegados o familiares y las relaciones laborales. Una y otra vez vivimos experiencias que se repiten y finalizan con malestar, o con una sensación de desesperación por no poder evitar que sucedan. Queremos escapar de ello, con estrategias que conocemos, pero siguen repitiéndose, y nos hacemos preguntas del tipo: ¿por qué siempre busco una pareja que no está disponible para mí o que tiene muchos problemas?, ¿por qué todos los amigos acaban dejándome de lado?, ¿por qué siempre escojo trabajos en los que no me siento valorada? o ¿por qué nunca me siento comprendida por mi familia?
¿Cuál es el origen de este fenómeno?
Existe lo que llamamos un plan de vida “inconsciente”
Cuando estamos en las primeras etapas de nuestra vida, desde que nacemos hasta que tenemos aproximadamente 6 años, nos encontramos en un estado de entender y aprender sobre el funcionamiento del mundo que nos rodea pero en un nivel muy básico. En esta época interactuamos, tomamos nota de los actos y respuestas que realizan nuestros progenitores, hermanos y familia más cercana, y a percibir los mensajes que nos transmiten con esos actos. Antes de esa edad se instalan los primeros miedos y las vivencias de esas experiencias se almacenan en nuestra memoria más temprana y arcaica, algo que los psicoanalistas llaman el “inconsciente”.
En la adolescencia se da un reforzamiento
Al entrar en la adolescencia ha llegado el momento de afianzar nuestro entendimiento sobre el mundo. Algunos reforzamos nuestra forma de pensar a base de impactar sobre el entorno y transgredir las normas, y otros encontramos en la adaptación la mejor manera de llevar a cabo nuestra idea de cómo funcionan las cosas. En todos los casos, se refuerzan las ideas que tenemos del mundo y de sus formas de funcionar, las cuales se establecieron en los primeros años de vida.
Los adultos lo actúan
Cuando somos adultos, los patrones heredados desde que tenemos 6 años y posteriormente puestos a prueba en la adolescencia, se presentan como estrategias de afrontamiento ante los problemas de la vida. Se tienen como la normalidad y nos ayudan a entender e interactuar con las personas que nos rodean, se convierten en nuestro marco de referencia. Estos mecanismos más primitivos se perciben muy fácilmente en las relaciones que contienen una dinámica con un patrón repetitivo y poco ajustado a la realidad, en esas ocasiones a veces podemos pensar que nos estamos comportando como niños pequeños, aunque en otros momentos pase desapercibido y esa forma de pensar sea compartida por otras personas.
Entonces, ¿es malo tener un plan de vida inconsciente?
Sí y no. Es bueno en la medida en que nos da una estructura y una confianza en las formas del mundo para funcionar y es malo cuando existe una rigidez y baja tolerancia a su modificación por las experiencias que se viven posteriormente, ya que es necesario que exista cierto margen para su adaptación al momento presente. No tenemos 6, ni 15, ni 20 años siempre. Nuestro entorno y nosotros mismos cambiamos igual que el mundo en el que vivimos.
La repetición de estas dinámicas
Igualmente, ponemos en marcha una y otra vez las antiguas estrategias por su origen inconsciente, a veces funcionan y otras no. Todas las personas, en mayor o menor medida, ponemos en práctica dinámicas que en algún momento no nos son del todo beneficiosas. En estos casos, nos estresamos debido al cambio que enfrentamos y cuando el estrés se vuelve angustioso, es el momento en el que nos ponemos manos a la obra para enfrentar debidamente la situación y poner en duda nuestro sistema de creencias.
Cambios en los antiguos patrones
Muchas veces, las crisis personales y los momentos importantes que pasamos por nuestras vidas son suficientes para actualizar nuestro marco de referencia y hacerlo más consciente y adecuado a la realidad, pero en otros la psicoterapia es una ayuda fundamental para elaborar aspectos clave que se sitúan en episodios muy anteriores al momento en que vivimos.
Si estos factores que hemos enumerado os resuenan de alguna manera, os animamos a poner la atención en alguna situación y el manejo que habéis tenido de la misma.
Entonces podríamos preguntarnos: con mi actuación, ¿es lo que consigo lo que deseo o necesito? Si la respuesta es no, podría ser que exista algún patrón aprendido que nos impide actuar en el aquí y el ahora. En estos casos lo mejor es prestar atención y tratar de actuar distinto, y si eso es muy difícil, podéis contactar con un profesional que os ayude a encontrar la mejor manera de atender la situación. En cualquier caso, no dejéis de manteneros atentos, ya que tomar conciencia de la dinámica es el primer paso para poder efectuar un cambio.