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Retomar la rutina tras el periodo vacacional

Retomar la rutina tras el periodo vacacional

Nos solemos referir al famoso síndrome post vacacional cuando empezamos la rutina de nuevo y no estamos al 100%. Nos ponemos de mal humor, tristes y apáticos. ¿Qué se esconde detrás de estas reacciones tan generalizadas? ¿Todo se reduce a que estamos mejor de vacaciones? Resulta que no es tan sencillo como parece y de ahí el motivo de este artículo que desde CFR hemos preparado.

A lo que nos dedicamos en las vacaciones

Las vacaciones son un evento esperado por la mayoría de las personas. Saber que ya están al caer nos anima a seguir con nuestro día a día y trivializar las cuestiones molestas, nos anima a pensar que tendremos nuestra recompensa, un “merecido descanso”. Pero, ¿es así realmente? Numerosos estudios demuestran que durante las vacaciones destinamos nuestro tiempo a realizar actividades, flexibilizamos los horarios, comemos más y peor y bebemos más alcohol. Vamos de visita a un pueblo, ciudad o país y llenamos la agenda tanto que acaba el día y estamos agotados. ¿Es esto lo que nuestro cuerpo necesita? Más bien no.

Cómo nuestro cerebro hace frente a las vacaciones

No nos damos cuenta, pero realmente estamos poniendo a prueba nuestro organismo. Con tanta actividad y tan poca rutina, nuestro cerebro se pone en alerta, pero no se siente como un “mal estrés” porque estamos muy contentos por tener la oportunidad de disponer de nuestro tiempo como queremos. Aún así, el cerebro se reajusta para manejar esos niveles de estrés a los que no está muy acostumbrado. Van pasando los días, las semanas, y se termina con la vuelta a la rutina.

¿Cómo se toma nuestro cuerpo una vuelta a la rutina?

Retomar la rutina después de lo vivido en las vacaciones puede ser complicado, el tipo de actividad cambia bruscamente y tenemos que rendir en el trabajo o en el colegio llevando a cuestas las secuelas de un trajín importante. El cerebro acusa la falta de estrés y tarda un tiempo en reajustar los niveles de neurotransmisores normales. Además, la energía, igual que nuestro cuerpo, necesita ir reponiéndose con los buenos hábitos de sueño y mantener una dieta saludable.

Expectativas sobre las vacaciones

Por otro lado, también nos encontramos que el plan que habíamos imaginado para las vacaciones a lo mejor no es lo que conseguimos, porque surgen imprevistos o porque el ideal que nos planteamos para este tipo de periodos no se ajusta a la realidad. Estas distorsiones son vividas de forma negativa la mayoría de las veces, y sumado a la sensación de que queremos sacarle el máximo partido a nuestra esperada pausa, hace que nos desmoralicemos y volvamos a nuestra rutina con una energía distinta a la esperada.

Consejos para una progresión gradual entre las vacaciones y la vuelta a la rutina

Aparte de que convendría analizar con mimo la planificación de las vacaciones, contando con tener en cuenta nuestras necesidades de descanso y de cuidado personal, cuando volvamos a nuestro día a día tenemos que recordar que existe un tiempo de adaptación en el que ocurren todos los procesos que hemos comentado. Éste es natural y necesario, y tenemos que darnos el permiso para ir entrando en la cotidianeidad de nuestras vidas al ritmo y de la manera en que nos vaya mejor.