Estrés y tecnología

Todas las personas tienen una idea de lo que el estrés le supone a cada uno, sin embargo somos muy poco consciente de que el estrés puede darse en diferentes aspectos, como son el emocional, físico y mental. Actualmente, la tecnología está muy presente en el día a día y por ello convendría reflexionar un poco sobre qué papel juega la tecnología para padecer estrés o ansiedad en la vida cotidiana. ¿Somos realmente conscientes del alcance que tiene la tecnología en la vida de las personas?
Estrés agudo y estrés crónico
En pocas palabras, nuestro organismo tiene la capacidad de dar respuestas ante el estrés agudo, se activan sistemas regulatorios como el sistema inmune, nervioso y neuro-endocrino, a través de los cuales se moviliza la energía permitiendo afrontar la amenaza para la propia vida. El estrés crónico, por otro lado, alarga en el tiempo una situación de alarma y alerta percibida que agota nuestro organismo. Es este último el que está muy presente en nuestras vidas, más o menos difícil de controlar, existe y viene muy mediado por la situación actual, y además por el nivel de ritmo vital adquirido en el siglo XXI.
La tecnología en nuestras vidas
Hoy en día se utiliza la tecnología para conectarse, ya sea a través de Whatsapp o redes sociales; también para trabajar en muchos casos, y para entretenerse viendo películas o series, jugando videojuegos o leyendo a través de un lector electrónico. Este uso del tiempo entra dentro de las dimensiones básicas para las personas: relacionarse, trabajar y atender nuestras neccesidades personales, y gracias a la tecnología podemos hacer todo esto. Sin embargo, debemos prestar atención a las consecuencias de apoyarnos tanto en esta aparente ayuda.
Cómo el cerebro se ve afectado por el estrés tecnológico
Existe un término llamado “digital burnout”, que es la fatiga y el estrés causado por un uso prolongado de la tecnología. Se traduce en dolores de cabeza o en una sensación de no rendir en actividades que aparentemente son fáciles, como puede ser tener una conversación con un amigo o familiar, o concentrarse en una novela. Nuestro cerebro invierte muchos recursos en procesar todo tipo de estímulos mientras se encuentra conectado en las distintas tareas que la tecnología le ayuda a hacer, e incluso, muchas veces las personas tienen que atender mensajes después del horario laboral, emails o llamadas personales que se han hecho mientras estaban trabajando, aumentando todavía más el trabajo para el cerebro y el nivel de conexión a este tipo de actividad. En esas ocasiones, la actividad mental no descansa y tampoco permite al individuo darse cuenta de qué necesita para hacer un uso beneficioso de su tiempo personal.
Relaciones personales afectadas y desconexión del mundo real
También puede darse un distanciamiento hacia lo que ocurre alrededor. Cuando a la persona le resulta muy atractivo el contenido provisto por la tecnología, hace que poco a poco vaya dejando de lado el tiempo que invierte en mantener sus relaciones personales, ya que puede escoger tomarse más horas con la tecnología a costa de relaciones sociales en el “mundo real”. Este problema se puede ver más fácilmente en los jóvenes, ya que gran parte de su comunicación se realiza mediante la mensajería instantánea, redes sociales y durante el tiempo que invierten en los videojuegos. Sin embargo, los adultos de todas las edades también reconocen que dedican tiempo a atender mensajes y notificaciones de aplicaciones que les restan calidad a sus relaciones.
¿Cómo podemos poner remedio a esta situación?
A veces es complicado cambiar hábitos de vida, y más si están tan entremezclados con actividades tan necesarias como el trabajo. No obstante, no es imposible. Podemos gozar de una vida relativamente amenazada por la conexión constante revisando y aplicando unos sencillas cambios y normas:
- Cancela la suscripción de páginas de Facebook, Youtube u otras redes sociales de las cuales no necesitas saber la información inmediatamente tras su publicación.
- Opta por darte de baja de aquellas redes sociales de las que seas miembro y no añadan ningún tipo de valor a tu vida y/o te hagan sentir mal tras conectarte en ellas.
- En nuestros smartphones hay algunas aplicaciones que vibran y envían alertas creando una falsa señal de urgencia. Es recomendable desactivar las notificaciones que no merecen nuestra atención, lo cual nos ayudará a disminuir las distracciones y llevar a cabo las acciones que nos propongamos sin interferencias.
- También es una buena opción organizar las aplicaciones por categoría, lo cual nos puede ofrecer una imagen más clara a la hora de dirigirnos a realizar una acción.
- Cuando te dispongas a realizar alguna tarea, actividad de ocio, disfrutar de una comida o de un descanso, coloca tu smartphone o cualquier fuente de conexión con el mundo exterior fuera de tu vista.
Si conseguimos controlar la cantidad de información que nos llega de fuera, seremos más efectivos en el uso de nuestra energía y, por ende, ganaremos calidad de vida. La actitud de querer desconectar es cada vez más frecuente en las personas, si todos realizamos estas pequeñas acciones contribuiremos a mejorar nuestras vidas y las relaciones que tenemos, tanto con los demás como con nosotros mismos. Os animamos a que comprobéis por vosotros mismos cómo os pueden afectar los estímulos que llegan a través de las pantallas y si queréis intentarlo, apliquéis estas indicaciones.
Fuente:
Sharma, M. K. (2021) Stress and technology usage. S., Chaturvedi, B., Somashekar, N., Manjunatha, Y., Devendran & S., Naik (Eds.). Stress and Struggles: The Comprehensive book of Stress, Mental health and Mental Illness (1st Ed. pp. 376-391). Aditi Enterprises.